A la mayoría de la gente que conozco le importan demasiado los detalles: ¿de dónde es el grupo?; ¿quiénes lo conforman?; ¿quién los produce?; ¿qué género son? Yo soy igual, lo admito, necesito saber a qué corriente pertenecen, qué dicen los críticos de ellos y cuáles son sus influencias.
Todo es parte de este proceso; esta onda de conocer la música a fondo y etiquetarla y hacernos los conocedores. Es divertido no lo niego. Pero existen ocasiones en las que hay que apreciar una canción simple y sencillamente por lo que es: una canción, una melodía que te puede transportar a cierto momento específico de tu vida, o que no te recuerda a absolutamente nada y eso es lo que te hace feliz.
Eso pasa con Nightmare of You, una banda que, si me pusiera a analizarla de la manera en que siempre lo hago, llegaría a la conclusión de que su ejecución es pobre, su look es horrendo y que suenan a otras grandes bandas que existieron hace unos veinte años (léase The Smiths y demás).
Pero no puedo ni quiero. El riff de guitarra intercalándose con el piano, la letra cursilienta y los coros de niñas enamoradas hacen de esta piecesita una cosa muy sabrosa, como para oírse acompañado de una concha y leche con chocolate, algodón de azúcar y malteada de fresa, todas esas cosas que usualmente no aceptamos que nos gustan.
Esto es Nightmare of You, con el primer sencillo de su CD homónimo: The days go by oh so slow
Disfruten sin prejuicios.
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